¡Renovaos como el águila!


Lectura bíblica:

Isaías 40:31 “Pero los que esperan en Jehovah renovarán sus fuerzas; se remontaran con alas como las águilas; correrán y no desfallecerán; caminaran y no se cansaran”.

Salmo 103:5 “Él te sacia de bien en la flor de tus días, para que tu juventud sea renovada como el águila”.

Comentario:

Ciertamente que nuestro Dios no es un tema para el estudio; nuestro Dios es una persona viviente para nuestro disfrute real y continuo. Él desea no que le conozcamos con nuestra mente, sino que le comamos y que le bebamos en nuestro interior, en nuestro espíritu. Por ello, Él dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna” (Jn. 6:54). ¿Y quién es la vida eterna? La vida eterna es el Señor mismo: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Jn. 5:11-12). La vida eterna consiste en comer y beber a una persona viviente, ya que en esta persona maravillosa reside la vida: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Jn. 1:4), y es la vida misma: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6). Es por esta razón, que el Salmo 103:5 nos dice que Jehovah nos sacia de bien en la flor de nuestros días. Si el Señor no fuera tan disfrutable, al punto de que podemos comerle y beberle en nuestro interior, entonces el salmista no hubiese dicho: “Él sacia”.

¿Pero cómo somos saciados?, es decir, ¿Cómo comemos y bebemos al Señor? La respuesta a esta interrogante la encontramos en Isaías 40:31, que nos dice: “Pero los que esperan en Jehovah” (Sal 25.3; 33.20-21; Is 49.23). ¿Qué es esperar en Jehovah? El salmista dice en el Salmo 119:147: “Me anticipé al alba, y clamé; esperé en tu palabra”; y el Salmo 40:1: “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor”. Según estos dos versículos del libro de los salmos, esperar en Jehovah es orar y orar-leer Su palabra en la confianza de que Él hará algo por nosotros, por nuestra necesidad y debilidad. Esperar de esta forma en Jehovah es comerle y beberle, es ser saciados del bien.

En muchas ocasiones me he encontrado al borde de la desesperación y en el filo del desaliento, pero puedo testificar en el Señor, que al volverme a Él mediante la oración, y mediante la meditación de Su palabra en oración, el Señor ha hecho que mi juventud espiritual sea renovada con el águila. Esta es la experiencia práctica de renovar nuestro hombre interior (el espíritu humano donde ha venido a morar el Espíritu de Dios) de día en día (2 Co. 4:16). Es por esta razón, que Pablo dijo: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Co. 3:17-18).

«El águila es un ave que puede alcanzar una edad de hasta cien años de vida con una vitalidad diariamente renovada (Is. 40:31). Cuando Dios, mediante las gracias y los consuelos de Su Espíritu, hace que los Suyos se recuperen de sus enfermedades y los llena de vida y gozo nuevos, como arras de la vida y del gozo eternos, bien puede decirse que vuelven a los días de su juventud (Job. 33:25)» (Francisco Lacueva, Comentario Bíblico Matthew Henry, Trece tomos en uno, pág. 632, Editorial CLIE, 1999).

Si tenemos esta experiencia entonces volaremos, correremos y caminaremos bajo la unción del Señor en nuestro interior (Ro. 8:10; Col. 1:27). Cuando los problemas y las dificultades se nos presentan en nuestra experiencia como gruesas murallas, necesitamos ser ligeros como las águilas para volar sobre ellos (Ex. 19:4; 2 S. 1:23), cuando las tentaciones vienen, necesitamos dejar nuestras ropas y correr lejos de ellas (Gn. 39:11-16), y ante todo, debemos siempre caminar por la senda antigua para que hallemos descanso para nuestra alma (Jer. 6:16; 18:15; Jn. 14:6; Col. 2:6).

Así que queridos hermanas y hermanos, les animo en el Señor, a no desmayar; sino más bien, les invito a que le busquen cada día en oración y mediten en Su palabra también en oración a fin de ser renovados con las águilas.

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc. 18:1).

Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos” (2 Co. 4:1).

Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Co. 4:16).

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gá. 6:9).

Considerad a Aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (He. 12:3).

En Cristo.
Ministerio Disfrutando la Palabra
Mensaje escrito el 14 de diciembre de 2013